miércoles, 8 de abril de 2020

Quimera

El corazón cuelga cabeza abajo
de árbol de la poesía.
La pintura se desprende
como hilos de cera caliente
sobre el cadáver del paisaje.
Y la música
en forma de pentagramas suicidas
se inmolaba contra los muros
donde agonizaban las sombras de violines
con las venas al aire.
Todas las metáforas se volvieron
puñales con polillas en su hoja
y se clavaron en lo más hondo del alma.
Dejando cicatrices
en forma de caricia y bala.
El mundo es un inmenso caimán azul
con su estómago abierto.
La ciudad, la ceniza de un volcán urbano
a punto de apagarse.
Y el amor, una quimera lejana y muy distante
que de vez en cuando abre y cierra su pecho
mostrando sus alas de ángel.

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