viernes, 21 de septiembre de 2018

Las manos tienen corazones

Las manos tienen corazones
que laten con pulsos de tierra.
Aquella pestaña en el dedo
llora sangre por la yaga abierta.
Y bajo las uñas
hay una raíz y una bomba.
Que han germinado dando como fruto
el árbol de los dolientes.
Una manecilla de reloj tatuadas en el pecho
nos hace recordar
que cuando suene la ultima campanada del caos
no habrá mañana para los que hoy estamos.
Ni esperanzas para aquellos
que aún sonríen mirando al sol sin cegarse.
Confiados en que el futuro
no oculta ningún puñal tras su espalda .
La guerra es una niña
con la calavera pintada de rojo.
Y aquella ciudad que tiene
el esqueleto de un edificio devorado
por los gusanos del odio.
En medio de un campo sembrado con plumas de ángeles
hay un jardín donde juegan
las sombras de los niños.
Y una tumba construida para el algodón
de la muñecas.
Pozos ciegos son los ojos.
Pozos tapiados con las lágrimas.
En el cementerio de las fotografías
todas las tumbas son en blanco y negro.
Y en las paginas necrológicas del silencio
hay un responso escrito
para aquellos que son y no fueron.
A veces las lineas de la mano palpitan
en contacto con las semillas de aquello que fuimos.
Y su tacto nos recuerda
tanto al Madrid del no pasaran
como a la sombra desvaneciente de Gernika

jueves, 20 de septiembre de 2018

La pena

La pena
es un pájaro azul
y herido.
Que solloza
atrapado en  la jaula del corazón
con una azucena azul
muerta
en el pico.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Remember

Ingrávido espejo
en donde flota atrapado el reflejo
de nuestro yo pasado
vestido como un muñeco color sepia
con zapatos de charol.
El viento peinaba las horas
dormidas sobre el horizonte
de tus cabellos.
Mientras bandadas de recuerdos sobre volaban
dentro de nuestro ojos
y hacían su nido
dentro de nuestras lágrimas.
En nuestras uñas rotas
de tanto arañar la tierra y el acero.
Clavada la raíz ultima
de la flor del arcoíris.
Como una espina perenne de la infancia.
Haciéndonos sangrar en silencio
colores sobre nuestras manos
Ya blancas.
El reloj de bolsillo.
El corazón.
Y la caja de música.
Suenan al mismo compás
rítmico y melancólico.
Y las mariposas oscuras del recuerdo
Tienen desteñidas sus alas.
Y las fotografías son son mares congelados
en donde flota aquel caballito
que se volvió relincho grisáceo
de papel.
Nos vamos volviendo sombras de sangre
a medida que la noche
se vuelve mas y mas espesa.
Y la gota de lluvia
donde quedo atrapada nuestra risa
exploto de repente
provocando quemaduras y heridas de melancolía.
sobre nuestra pie.
Roto el espejo
donde flotaba nuestro niño pasado.
Solo queda el eco
de nuestra risa azul y silvestre.

lunes, 17 de septiembre de 2018

El corazón es...una rosa gótica

Piel a piel el corazón
se descubre como una rosa
de sangre.
Una hermosa rosa gótica
y surrealista.
Que gime y solloza
en silencio
Cuando al llegar la noche roja
nota como su cuerpo de granada ingrávida
es arañado por las violentas tórtolas
del romance.
    Y del destino.

domingo, 16 de septiembre de 2018

La catarata noctambula

Descuelga de la fachada invisible
la catarata noctambula
de la ciudad sin nombre y sin contorno.
Como un velo
que languidece empujado por el viento.
Las grietas de los ladrillos
son lágrimas que miran  incrustadas en los ojos transparentes
del edificio.
Como viejos fantasmas sin memoria
Y sin espejo
Hacia un paisaje que cambia de hora en hora.
Sin que nadie pueda verlo.
En medio este selva
oscuramente mecanizada.
Hay un río que fluye hacia
todos los corazones sin sombra y sin tiempo.
Y son sus aguas carreteras
por las flotan inmensos cocodrilos de gasolina y acero.
El monzón de los neones
salpica intensos destellos de lujuria multicolor
a los exploradores del sexo.
Que atraídos por un seseo de serpiente
con voz de sirena.
Acuden a ser devorados por las bestias del alcohol.
Y de las horas despintadas.
Aquella selva pintada de agua
en donde los maullidos de los gatos
eran fácilmente confundidos por leones.
Y donde hasta las flores mas tímidas se volvían lianas venenosas
Intentando atrapar la esencia de un poeta.
Es todo lo que recuerdo
cuando al abrir los ojos por primera vez
aquella mañana.
Toda mi calle me parecía
una inmensa jungla camuflada por la niebla.

sábado, 15 de septiembre de 2018

En mis ojos la herida abierta...

En mis ojos la herida abierta
que me dejo
la afilada cuerda de la guitarra
convertida en canción
y lagrima.
La noche que se muere
siendo un pozo de nostalgia
en mi pupila.
Bajo mis pestañas el ultimo aliento
del viento suroeste
susurrando mi nombre
con un afilado escalofrío morado.
Y una voz que corta
el corazón, la estrella, y el
Con ese frío que empaña
las ventanas abiertas por donde se asoma
el alma.
Dentro de mis iris
la triste mirada  de la niña que se ahoga
en su propia sombra
arrastrada por el mar oscuro de sus trenzas.
Y esa flor que se vuelve
corazón y muere
en el jardín de mis retinas.
Con sus pétalos y sus venas
amortajando el cadáver infantil de la hormiga.
Y sobre mis parpados
la luna y la paloma peleando a vida o muerte.
Por anidar en el paraíso
blanco y melancólico donde duerme sin piel
la poesía y la pasión.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Rompe el tiempo...

Rompe el tiempo.
Deshace el latido de los cucos transparentes.
Ríe.
Grita.
Arranca la vena a la manecilla
del reloj
Salta sobre los minutos.
Y descuelgate
del hilo que ata la realidad
a la locura.
Deja tu corazón
siendo un pequeño cordero
bajo la luz lunar.
Vive.
Sueña.
Posa dos mariposas en tus ojos.
Para que al batir sus alas
sea como tener en la cornea una pequeña ventana
que se abre.
Atraviesa la pared de lo imposible
como la lluvia atraviesa
siendo una flecha húmeda de nostalgia
el corazón del paisaje.
Y ponte la mascara
de aquel niño que fantaseaba en su pupitre
con el misterio de la vida.

Pero sobre todo...
Acuérdate de aquellos que ya
no tienen tiempo que romper en pequeños suspiros.
Porque la vida fue
aquel alacrán que disfrazado de guerra
puso huevos dentro su boca.
Dejando a las larvas de la muerte
morder sus calaveras.

Sonríe.
Mira al cielo.
Y con la serenidad del que se siente
nube y mar.
Sueña con el tic tac
rítmico que dá la noche convertida en péndulo
cuando roza
la piel de la metáfora.
Dejando al descubierto un paisaje de horas
y suspiros.
Que se vuelve carne oscura
entre las lineas borrosas del cuaderno.

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