lunes, 9 de febrero de 2015

La noche vino...(Elegía a un caballo negro)

La noche vino,
para quedarse enquistada.
En los ojos del caballo negro.
Dos cristalitos de ébano
en donde se verán las estrellas reflejadas
como un millar de lucecitas plateadas
sobre un espejo de gotas clausuradas


La noche vino,
para dormir dentro de sus pupilas.
como un gusano de sombra
enroscado a su retina.
Donde caven dentro de su lagrima
todas las constelaciones despiertas y algunas dormidas.


La noche vino a hacer
dentro de unos ojos oscuros su nido.
Dormir junto a las pestañas del alazán sombrío.
Que pace junto a las bocas de los ríos.
Siendo un pozo de agua eterna
De la que beberán los enamorados noctámbulos y los poetas.


La noche vino para quedarse eterna.
dentro de las orbes,
del primer  potro que nació con cuatro patas de madera.
Para morir siendo humo sobre la hierva,
y desaparecer entre las lagrimas
de un millón de estrellas.

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