Destrózame el cuerpo
con abrazos calientes y apretados.
Conviérteme en ceniza
de piel y sangre
que se deslice entre tus dedos.
¡Estrújame como cera y barro!
Moldea mi piel y mis suspiros
como si fuera
caliente y blanda plastilina.
Ata tu alma a la mía.
Tortúrame con ternura.
Convierte mi ser y mi espíritu roto
en sensación de carne viva
y afilada poesía.
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