Miro al espejo
y no reconozco al fantasma con piel
que habita al otro lado.
Me mira con ojos curiosos.
como si supiera mi pasado
y mi futuro. Con esa curiosidad gatuna
que tienen los antes estuvieron muertos.
Los niños. Y las musas.
A veces sonríe con ojos tristes.
Otras grita en silencio
por las diminutas bocas de esos ojos huecos.
Quisiera descifrar el enigma
de mi fantasma mas secreto.
Descubrir el mecanismo oculto
de ese reloj de sombra roja al que siempre llamé corazón.
Y llegar al otro lado de la memoria
donde flota entre espejismos y burbujas mi niño interior.
Pero solamente puedo mirar, la profundidad del espejo
perdiéndome entre las lapidas transparentes
del ayer y su silencio.
Preguntándome, si soy o no, un fantasma con rosto humano.
Algo extraño que transita entre la realidad palpable
y el sueño mas lejano.
Me miro al espejo...
y solo veo la guadaña de la memoria y su imponente crespón negro.
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