martes, 28 de marzo de 2023

Canción funebre

La manzana que se derrite

dentro de mi pecho.

Dibujando un corazón liquido

y casi muerto.


La rosa es una dentadura de bebé

y muerde

la piel desnuda de la primavera.


La luna es una navaja de perfil

cortando con precisión cirujana

la piel expuesta del violín.


Mi cuerpo, siendo sombra

y perfil de sombra. En el cementerio

de las musas y las polillas.


La agonía lame

con su lengua de serpiente

mis manos convertidas en tierra.


Y la música será

un cementerio invisible

donde descansarán los gusanos negros

de mi llanto

y de mi poesía.


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