jueves, 25 de octubre de 2018

La ciudad era, un corazón oscuro

La ciudad era,
un corazón oscuro
sin latidos y sin esperanzas.
Las calles vacías
eran gargantas abiertas en canal
por donde resuena
el eco violento de la noche que muerde
la piel desgarrada por la lluvia.
Todos los días se desangran una sombra
debajo de un puente.
Y se mutila el estomago de un niño
con una afilada miga de pan.
La lluvia apuñalaba con sus afiladas gotas
las patas de los perros
Que se arrastraban por las corrientes
del alquitrán.
Y que dormían entre las manchas de sangre
de aquella mujer
tendida entre los escombros
de aquel edificio reducido a un esqueleto
de ladrillo y de cristal.
La noche se abre el pecho en canal
con una navaja de nieve.
y todas las estrellas
se vuelven luciérnagas muertas
con su incandescente exoesqueleto al aire.
Devoradas una a una
por todas las lágrimas y todas las jerguillas
de los adolescentes eroinomanos.
En medio de la carretera
un gato duerme con sus ojos reducidos
a dos lunas disecadas.

y yo...
Sentada al borde del balcón
observo un inmenso cráter gris
en donde antes latía con pulsos multicolores
el corazón de la ciudad.
Y recuerdo aquella primera flor
que creció en el asfalto.

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