miércoles, 1 de agosto de 2018

A veces jugamos a apretarnos el corazón.

A veces jugamos
a apretarnos el corazón.
Creyendo que es arcilla roja
la cual podemos moldear a nuestro antojo.
Sin pensar que el corazón
es un pájaro que grita dentro del pecho.
Y que una vez que rompemos su  frágil cuerpo
ya no puede resucitar.
Sin embargo no nos importa.
Seguimos hundiendo nuestro puño de aire en nuestro pecho.
y estrujando con nuestra mano invisible
Ese pájaro de sangre
prisionero de su propio vuelo.
Ahogando su pequeña voz entre las paredes del alma.
Y aparentando contra ellas su esqueleto.
Porque nos creemos
dueños de nuestras propias emociones.
Y dioses de nuestros sentimientos.
Más nuestro destino;
es el destino del pájaro rojo que vuela debajo de nuestra piel.
Y cuando el pájaro muera....
nosotros caricaturas de dioses, caeremos al abismo.

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