miércoles, 4 de marzo de 2015

Rigor mortis:

Un hilo de plata,
que se escapa de una boca abierta.
La tela de la araña,
Cubriendo las dos encías.
Y una venda de espesa niebla
que cubren unos ojos
que son,dos portales a otro mundo.
Piel levantada de su envoltura,
dejando entrever un corazon que silva
debajo de un costillar abierto.
Un alma convertida en un terrón de barro,
que se deshace en el puño cerrado de un niño.
Flor, que se seca bajo el peso
de veinte sabanas de acero y lino.
Labios cosidos, con un sedal de lagrimas secas.
Un pulso reducido a un suspiro de golondrina.
Que emite un canto triste,
por la muerte de las arritmias.
Maniqui bañado en cera
y vestido con el pijama de la luna.
Que mira fijamente a la niña verde sin torso,
que se asoma a la ventana.
Naturaleza muerta
que escapo de un cuadro arrancando el color
con sus propias manos.
Tapando con ellas tu rostro de ceniza.
Tu cuerpo de madera tallado por la lluvia.
Unos brazos rígidos
son dos tallos de lirios que crecen,
clavando sus raíces en el fondo de tus venas.
Unas piernas que son cola de sirena,
hundida en lo mas profundo
de un profundo mar de arena.
Y una boca cuya sonrisa,
es la sonrisa de la menguada luna
dada la  media vuelta.
Tu corazón,
reloj siempre parado a las silencio en punto.
Que es cuando suenan
las doce campanadas de la torre de la muerte.
Anunciando un funeral,
de un alma muerta, prisionera dentro de un cuerpo vivo.
Que hace ya tiempo perdió su ser
entre las profundas corrientes del silencio.
y ahora duerme el sueño de los que ya no son.
sino pájaros de agua que posan sus patas
sobre la mandíbula de un niño.

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