El hilo rojo que nos unía
se rompió.
Quedando tan solo
pequeñas fibras heridas y calientes
de lo que una vez
tu y yo
conocimos como amor.
El hilo rojo que no unió
se desangra
fibra a fibra sobre nuestras pieles rotas
y sobre nuestro moribundo
corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario