Este corazón mío
rodeado de alambradas y de espinas.
Baleado y apuñalado
con rabia romántica y tierna alevosía.
Torturado cada noche
por las hadas oscuras del amor.
Y devorado por las rapaces grises
de la melancólica agonía.
Es una mariposa sin alas.
Una mortaja sin fantasma.
Y esa espina sin rosa.
que añora la sombra celeste de la mañana.
Ese corazón mío
es una seca y agonizante lagrima
de sangre.
Que cada día se consume, en una pequeña cicatriz
a la que llamo...
¡alma!
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