La paloma de la paz
vomita metralletas manchadas de sangre
sobre el prado de las calaveras.
Y se descompone átomo a átomo
en el prado de los huesos
y las trincheras.
Dejando su pico clavado en la tierra
y sus uñas incrustadas, en las oxidadas metralletas.
Alaridos de buitres mecánicos
retumban entre las paredes de carne
y pasillos de fríos huesos.
Alaridos que son ,llantos de fuego
resuenan entre las muros de hueso
donde gimen y agonizan los abandonados.
Todo es un páramo
de plumas, balas, y venas.
Un páramo donde las rapaces de la guerra
picotean y arrancan tiras de piel y plumas
a la paloma , que se vuelve
abono y esperanza sobre las cunetas.
Y del fragmentado esqueleto
del símbolo de la paz
germinaron flores de sangre y venas abiertas.
Cuyos pétalos tenían rostros niños
y labios de viudas.
La paloma de la paz herida y devorada
por cucarachas del acero y la sangre
se consume hasta ser tan solo un suspiro de plumas
en medio del silencio.
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