Cuervos oscuros
picotean los duros hilos
de mi malogrado corazón.
Muerden mis pasiones
y se relamen
con la negra lujuria
de la muerte, y de la noche.
Dejando tan solo
restos de fibras y pedacitos de sangre
sobre los restos mortales
de una entraña
que yo hasta hace poco llame amor.
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