Hoy graznan los cuervos de mi alma
ante la llegada sin remedio
de la oscura primavera.
Sacrificaré una mariposa sanguinolenta
al panteón de la Diosa oscuridad.
Y depositaré flores de hielo multicolor
sobre sus cenizas.
El ritual será, la noche desmaquillada
de los espejos rotos.
Con el fantasma del poeta
como único y principal testigo.
Y cuando caiga la última estrella
bailaré con el esqueleto fuera de mi piel
en una danza ritual
de violines y de puñales.
Entonces la Diosa oscura
se abrá presentado ante mi
manchada de sangre y de tinta
tendiendo hacia mí su mano
invitandome a cruzar hacia el umbral de la lírica.
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