cada vez que me besas.
A mi habría que enterrarme,
¡cien veces.!
Cincuenta boca abajo.
para dormir contra el raso de mi ataúd.
recordando el sabor de tus labios
y cincuenta boca arriba.
para que desde el otro lado,
vea tu rostro de niño cada día.
Si muriera de amor,
cada vez que me besas.
yo por ti. Romeo mortecino
Seria tu julieta.
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