sábado, 4 de enero de 2014

Serenata del triste amor:

Aguas salada.
En mis llagas abiertas.
Y tiburones de grises agonías,
nadando entre mis venas.


Un barco encallado,
En la bahía abandonada de mi recuerdo.
A lo lejos....
Un esqueleto me recuerda el tiempo pasado.
Las gaviotas de mi memoria.
Se alimentan de los peces que asoman su cabeza
 por cada poro de mi piel moribunda.



Naufraga perdida
en mitad de un mar sin nombre.
En donde se haya la isla de un corazón flotante.
Cuyo volcán...
ruge fuerte mente con  erupciones de latidos.

bum,bum,bum.


Krakatoa de mi propia isla latiente.
Que entra en erupción
expulsando de su garganta bocas naranjas.
Que beben de mis heridas,
hasta dejar la tierra de mi alma seca.


Beduina abandonada.
En la tierra seca de mis sentimiento.
Sobre mi cabeza un sol golpeando con fuerza
Y un corazón marchito recostado sobre la arena.
Buitres de negras lunas picotean las entrañas.
De mi cuerpo triste sobre la duna muerta.


El  mundo ante mis ojos
ha dejado de existir.
Y la noche corrió su tupido velo de angustia negra
para que no pudiera ver
el rostro que oculta la ternura



Que son tus ojos niños...
mirándome desde las llamas de unas velas.

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