lunes, 27 de enero de 2014

Aquemaropa:

La vida.
una pistola de realidades recortadas,
puesta sobre mi sien.
El destino invisible aprieta el gatillo.
Y una bala
del calibre cuarenta y cinco.
Atraviesa mis recuerdos a quema ropa.

¡¡¡Bummmm!!!.

Un grito atronador atraviesa mi cabeza.
y miles de memorias
comienzan a chorrear por mi piel.
como si fueran  pequeñas arañas que corren,
por la palma de una mano.

Caigo muerta.
contra una pared de sueños rotos.
y los ladrillos se manchan
Con la sangre de la niñez perdida.


Mis ojos miran.
A trabes de dos peceras muertas.
Pasan los coches con su motor rugiendo por el asfalto.
Y los niños corren, chillan,  y cantan.
Pero yo no oigo nada.


Maniquí inerte sobre la acera.


Ojos de cristal que miran.
A través de un par de pupilas quietas.
Gatos bebiendo de la herida que gotea.
Flechas se clavan en la herida del infinito.
Y una esperanza muerta.


La vida.
una pistola de realidades recortadas.
Puesta sobre mi sien.
Sangre goteando por mi cara.
y el sonido sordo,
De un disparo invisible
efectuado por  un destino incierto.
que cegó para siempre la noche sin estrellas.

Paloma muerta.
Con su cuerpo tendido.
Sobre la charca.

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