Tus abrazos
son correas de carne viva
y flores adormecidas.
Correas de piel
que aprietan, las enredaderas
de mi corazón.
Y las diminutas costillas
que oprimen mi alma.
Cada abrazo
aprieta un poco más
la fina piel
que recubre de espinas y rímel
ese pájaro agonizante
llamado Amor.
Agonizada y apretada.
Me asfixio de ternura y pasión.
Con mi pecho roto
por las enredaderas constrictoras de tu cariño.
Y agonizada sobre un lecho invisible
de besos
que fueron yugo y caricia
entre nosotros dos.
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