Me siento como un cigarrillo a medias
entre los callejones lluviosos
de la ciudad de tus labios.
Soy una sombra perdida
deseando encontrar
un Peter Pan al que atarse.
Vivo con mi esqueleto
fuera de la piel. Como un poema agonizando
entre los labios azulados
de una musa moribunda.
Cada día, me arranco pequeños
hilos rojos del ovillo sanguinolento
que tengo por corazón.
Y sollozo cada noche
sintiéndome como una hoja
caída sobre una lagrima de alquitrán.
Al recordar aquella última noche
en que fuimos, una gota de sangre caliente
sobre los labios de la noche.
Y un nudo de pieles con aroma de café.
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