¿Acaso crees que duele una puñalada
en el cuello?
¿O tal vez un balazo?
¡No! Lo que realmente duele
es la sensación de un falso espejismo
de unos ojos clavados en otros ojos.
Y de unos labios susurrando
entre promesas y flores de plástico
un falso ''te quiero''.
Esa falsead del amor
duele mas
que cualquier puñalada.
Cualquier puñetazo en el vientre.
O cualquier disparo certero.
Las cicatrices de la piel
se borran con el tiempo.
Los golpes físicos arden solo un momento,
Las heridas del alma sin embargo...
no cicatrizan nunca. ¡Al contrario!
siempre supuran, siempre sangran, siempre... perduran.
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