Ámame hasta que mi espíritu se rompa.
Hasta que mis venas se vuelvan
frágiles raíces de pasión
quebradas y comidas por los insectos del ''te quiero''
Y mi corazón convertido
en blanda y húmeda calavera
sea hogar y cementerio
de todas mis ilusiones muertas.
Ámame hasta reducirme a la nada.
Y esa nada sea, una eternidad fundida
entre tus uñas y tu espalda. Como si fuera una flor herida
que se hunde y se consume
en su propia respiración. Y en su propia agonía oscura
llamada: Amor.
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