En el frenesí de la muerte
las alimañas hambrientas de sangre y violencia
se relamen de éxtasis
ante la idea de devorar perfiles de balas
y carne fresca.
Carne que se descompone
rodeada de gusanos y níquel
atrayendo moscas y gusanos de barro
a los cuerpos que ya no son, si no perfiles de muerto
y astas de ganado.
Una manada de buitres, toros, y serpientes
gritan, mugen , y escupen. Con sus picos,sus colmillos, y sus dientes
repletos de saliva, plomo,y sangre. Manchando sus barbillas.
Y con hilos de babas goteando, sobre los cuerpos
que se pudren en medio de un montículo
de cenizas,cemento,y calcinadas calaveras.
El festín de la sangre ha comenzado.
Para placer de las bestias de la guerra.
Que se alimentaran como rapaces de lo oscuro
de los restos mortecinos de la urbe
y sus cadáveres,
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