jueves, 9 de agosto de 2018

Poesía

La flecha manchada de sangre y tinta.
Que se clava como una raíz transparente
En lo mas recóndito de las entrañas.
Esa flor que emana fragancia
de romance y melancolía.
Y que abre sus capullos como si fueran alas.
Dejando pétalos y venas
sobre la piel de la nostalgia.
Aquella cicatriz en forma de verso.
Que quedó después de la cuchillada romántica
recibida en el pecho
con la cuerda desprendida del violín.
Un corazón que gime y que solloza
entre las paredes del amor y de la lírica.
Y aquel puñal rojo convertido en beso
que atravesó el alma
Cuando la noche se puso intima.



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