Mi corazón. paloma abatida.
Amapola arrancada del pecho.
Niño que llora en el limbo
con lágrimas de espeso fuego.
Mi corazón ahogado en su angustia.
Es cadáver de mis amores.
Una primavera que se desangra
sobre los labios de los poetas.
Y una mariposa que es capullo
encerrado dentro de su belleza.
Mi corazón. Lágrima de cera roja
adherida a un latido que se volvió
campana de difunto.
Un gorrión que intenta cantar y no puede.
Pues tiene su canto atravesado.
Y es suspiro que se escapa
de boca del desahuciado.
Mi corazón. Una luna roja que se oculta
detrás del monte de las lágrimas.
Pues mi corazón. Es una paloma abatida.
Por la afilada flecha del silencio.
Una paloma sin sus plumas de sangre. Y sin sus alas
Cuyo esqueleto se consume lentamente,
siendo alimento para la tierra de la que brotara
el árbol de mis amores.
Cuyas ramas sean las plumas de un ángel.
Y cuyos frutos den la tinta de las poemas que pude escribir,
cuando tu y yo compartíamos un solo latido.
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