Tengo un ramo de flores
dentro de mi pecho.
Flores que gimen
con sus raíces ancladas a la sangre.
Y que oculta entre sus pétalos
corazones que sollozan
cada noche con latidos entrecortados.
Sufriendo por aquello
que desconoce el alma.
Y por aquello que el poeta sueña.
En las infinitas madrugadas.
Flores que clavan sus tallos en el corazón.
Como un puñal de seda.
Y que besan con sus bocas de colores
el desnudo invisible
de la pasión lírica y de la belleza.
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