Se te desprendió la piel del alma
dejando tu corazón desnudo.
La sangre regó las calles de la ciudad
haciendo que la noche entera
se ahogaran en el asfalto.
Tus ojos que eran dos lunas recién paridas.
Hoy son dos luceros amortajados
Por el lino espeso de la lluvia.
Se te vio caminar despacio. Muy despacio.
arrastrando la noche entera tras tus patas.
Con tu lomo roto en dos mitades.
Con tus huesos fuera de la piel.
Con una enredadera de tuétanos y de arterias.
creciendo entre tus costillas.
En tu hocico una cicatriz te recuerda
que la noche es una urraca traicionera.
Y en tu boca una amapola crece.
Echando su raíz de angustia entre tus dientes.
Se te hundió el pecho por el peso de la muerte.
Por el peso de las lágrimas.
Y tus garras iban haciendo surcos
de agonía sobre la calzada.
Sobre tu lomo desnudo se abrieron las cicatrices
como alas de paloma.
y bajo tu carne una hormiga clavo sus dientes
hambrienta de dulzura.
De tu garganta resonó un ladrido hueco.
Un ladrido agudo.
Un ladrido que es trompeta de Jericó derribando
los tristes muro del llanto.
Muros que ocultaban ojos que observaron
como te ibas convirtiendo en sombra.
Y como tu alma se desprendió hilo a hilo
en esta tarde oscura.
En esta tarde en la que caminabas sin rumbo,
dejando tus huellas sobre la carretera.
Carretera que iba bebiendo tus heridas
con lametazos de dura lengua.
y tú tendido en el suelo te consumes
siendo devorado por las hormiga caníbales del día.
Con tus huesos siendo raíces de prematura muerte
Y semillas de llantos entrecortados.
Porque ya no eres perro.
No eres amigo,no eres niño,no eres lobo.
No eres sino la sombra de triste de ti mismo.
sombra triste de tus pasos doloridos.
Pasos que se tambalean bajo la lluvia.
como ramas movidas por el viento.
Hasta desplomarse como un peso inerte sobre si misma
Durmiendo para siempre el sueño de la noche serena.
Y el de la muerte fría.
Y en el cerco que dejo tu silueta sobre la calle
un árbol dio unos frutos con tu efigie
que aúllan polillas entre sus fauces
las noches de luna llena.
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