domingo, 2 de octubre de 2016

La vida...

La vida es aquello que se mide
por la cantidad de pétalos de amapolas
que se vuelven ceniza entre las manos.
Y por todas las lunas llenas,
que cerraron  sus ojos cada noche
hundiéndose en su sueño de muerte viva.
Por los labios que se volvieron
semillas sangrantes de sus deseos.
Y por todos los poemas que supuraron
por las heridas melancólicas de sus versos.
Por las palomas que yacen
dentro de las bocas de las estatuas ecuestres.
Y por las lágrimas que apuñalan con saña
aquellas cartas  de amor.
Por aquellas imágenes que se convirtieron,
en almas flotantes en el limbo de los recuerdos.
Y por todas las horas en las que cada corazón,
es una campana de sangre anunciando
la hora ultima del latido
Que se vuelve pájaro cantor de su llanto.
Y cigarra durmiente de su silencio.
La vida es aquello que muere lentamente
en los ojos de los que no sueñan.
Esa niebla que cierra los parpados de los hombres,
que buscando el sol eterno de la infancia
encontraron el espejo distorsionado en donde habitaba
la polilla oscura de la muerte.


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