jueves, 11 de junio de 2015

Mil cristalitos rojos:

Mil cristalitos dentro de mi pecho.
Es lo que dejaste.
Cuando me clavastes una flor,
disfrazada de un te quiero.
Mil cristalitos rojos.
Dentro de mi corazón casi muerto.

Y yo quisiera...
Quisiera.abrirme el pecho en canal
con mis manos.
Como si fueran pinzas de langostas.
Para sacármelos uno a uno.
Aunque duela.aunque se me abra el alma.
Y las lágrimas se conviertan en látigos,
que levanten la piel de los poemas
que antaño tantas veces te firme.
Aun así....
Yo los sacaría de mi corazón agonizante
herido por la puñalada de un beso.

Un corazón al que le falta el aire,
y se apaga poco a poco,
como se apaga una luna encerrada en un tarro de cristal.
Aun con el dolor del amor que es
pero se percibe incierto.
Y cortándome la yema de los dedos.
Yo juntaría uno a uno todos los cristales rojos.
Y con los trozos de mi piel y las gotas mi sangre.
Escribiría  tu nombre,
sobre el infinito lienzo del tiempo.

Lienzo que se extiende mas allá de donde
se extiende el silencio.
Para que ni la ultima estrella palpitante olvide
ante de convertirse en polvo.
Lo mucho que te sufrí en mis carnes.
Y lo mucho que te llore cuando me clavaste aquella flor,
puñal tierno en mi alma niña.
Dentro de mi pecho.
y tu te fuiste dejándome morir de amor.
Corza herida tendida sobre un prado
de  medias lunas boca arriba.
Desangradome en miles de te quieros



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