No busques en los manojos de espinas,
la rosa de los vientos.
Pues sus pétalos azules son las alas de un fénix que se volvió
mariposa de cristal fundido.
Atravesando con su cuerpo de agua
la muralla que separa, la realidad de los sueños.
No busques en los manojos de espinas,
la rosa de los vientos.
Pues su tallo es un caballito del diablo que se evaporo
para ser una paloma de humo,
anidando en las yemas de tus dedos.
No busques en los manojos de espinas,
la rosa de los vientos.
Pues esta flor no es una flor.
Ni siquiera una mariposa de agua posada
sobre un junco de cristal y niebla.
y que el niño intenta capturar con sus dedos de fina espuma.
Es un suspiro que se volvió un barco de niebla.
Para atravesar el mar de los tiempos.
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