Con la cicatriz de los sietes colores
sangrado por el arcoíris de la infancia.
Con el algodón del los peluches
atravesado por la metralla.
Con las alas rotas del ruiseñor
que sucumbio al filo de las lagrimas.
Con el reflejo sordo de la luna blanca.
Y con la piel desollada por la tinta.
Con todo lo que oculta
reflejo enfrentado y sordomudo.
Entre los perfiles contrarios
de la luz y la violencia.
Voy muriendo lentamente
con mi corazón por fuera.
Siendo un ente que camina
entre dos mundos opuestos
El mundo de los sueños
y el de la guerra.
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