Cuánto dolor se clava
y se fragmenta.
Pequeños cristales
de instantes rotos
me cortan y me desgarran.
El mundo es un espejo roto.
Una copa rota.
Un beso rota.
Todo me destroza las venas
y me perfora las entrañas.
Haciendome cicatrices de gritos
y profundas nostalgias.
El tiempo es de cristal.
La soledad es de cristal.
Y el corazon también es de cristal.
Una bomba de vidrio
se fragmentó
en medio de mis pupilas
y de mis venas.
Cristales de sangre
se me clavan como semillas
de violencia.
Y me cortan los brazos y los ojos
en pequeños pétalos
que lloran y que suspiran.
Diminutos fragmentos de muerte
me cortan el corazón
y el alma.
Y el dolor, convertido
en paisajes que se borran
en el interior de mis pupilas.
Hace que llore granadas de mano
y camelias negras.
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